Algunas semanas ataras hemos visto en
un medio nacional, la difusión del mensaje de la campaña: “El valiente
no es violento” promovido por las Naciones Unidas Para reforzar la causa del
Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, este tipo de
iniciativas son positivas para la humanidad.
Pero lo que descontextualiza el
mensaje es desde las voces que lo difunden, son los mismos que a través de sus
programas de Producción Nacional Independiente (PNI) “que locura” “mujeres con
historia y hombres también” “ La “GUERRA” de los sexos” “ portadas” “ a que te
ríes”………….. Generan discursos audiovisuales retorcidos llenos de una profunda
carga deconstructiva que no contribuyen a generar las condiciones propicias de valores, solidaridad, cooperación, igualdad, creatividad,
humanismo, identidad, integración y generan como lo refiere el historiador Néstor
Rivero un “caldo de cultivo” para la violencia, es decir como lo dijo Antonio Gramsci "no
termina de morir y de nacer lo que tiene que nacer".
Pero
indudablemente es responsabilidad de todas y todos unir
esfuerzos para revertir a ese “inquilino se instaló en cada rincón de
nuestra casa sin pedirnos permiso y ocupó el tiempo. Este inquilino se
convirtió en nodriza, extraña cosa, mientras nuestros padres trabajaban él nos
contaba historias de violencia, nos mostraba una realidad adulterada que se
apoderó de nuestro imaginario colectivo. A tal punto llegó la influencia de
este inquilino que hasta vi llorar a la vecina de
enfrente porque la protagonista de la telenovela estaba grave en un hospital o
hasta nos dormimos imaginando la violencia de Rambo como el modelo de hombre
que debíamos ser. La infidelidad matrimonial y el divorcio como trama de
aquellos culebrones se nos vendieron como un “valor”, como un modelo y vimos
quebrarse el amor de la pareja, y la gente hablaba de la telenovela en la
bodega de la esquina y muchos vecinos y vecinas terminaron imitando los gestos
de actores y actrices. El inquilino ya no solo se había adueñado de nuestros
rincones, sino de nuestras mentes y de los espacios para la convivencia.” Así
lo refiere el padre Numa Molina en su reportaje de opinión La Paz, origen y destino. Por ello elevo la autoreflexion para que se
trasformen los medios en autoformadores de los valores humanos.
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